OPINIO JOSE CUADRADOEl tacón se le resistía. La verdad es que era difícil meter el pie de un hombre corpulento en un 42 de mujer, por muy importando de China y extra grande que fuese el zapato, pero nadie le iba a privar esa noche de ser quien él quería. Por suerte, no había sudado mucho y el maquillaje, las pestañas y las uñas postizas estaban en su sitio. El corsé y el vestido rojo de lentejuelas fueron más fáciles de poner. La peluca, como siempre, todo un ritual de delicadeza. Cogió su bolso, su cartera, su paquete de cigarrillos y se despidió de su mujer con un beso en la frente. Sus ‘amigas’, cubiertas por un halo de extravagancia, la estaban esperando en un taxi en el portal.

El 28 de junio el mundo entero rinde homenaje a la primera muestra simbólica de la lucha por los derechos y la igualdad de la comunidad de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (LGTBI). Se celebra que, por primera vez, en 1969, el colectivo deja de ser pasivo ante un sistema, una sociedad y una policía que los señalaba, estigmatizaba y perseguía. Los hechos tuvieron lugar en el pub Stonewall, situado en Greenwich Village, Nueva York.

El taxi las dejó bastante lejos de la plaza, no obstante, se podía escuchar el bullicio, la música y el ambiente festivo. Todo estaba a punto de empezar. Sus atuendos, nada discretos, acaparaban todas las miradas. Iban bien ‘montadas’: rejillas, mini faldas, bodys, sujetadores, pulseras y tantos accesorios como un árbol de navidad de 2 metros podía albergar. No se sentían extrañas por ello, tal vez algo pesadas. Su look travesti, como la moda en ocasiones, carecía de sentido. Una simple cuestión de preferencias, gustos y ausencia de prejuicios. No obstante, la decisión de travestirse de forma escandalosa escondía la profunda reivindicación de hacer algo que durante mucho tiempo había estado algo más que mal visto. Por ello, a día de hoy, su brillo debía llegar muy lejos a simple vista.

“Frente al odio y la violencia, nos queremos los unos a los otros”, dijo Barack Obama en relación a las 50 vidas que costó la masacre de Orlando. Y estas palabras, junto con el doloroso recuerdo del fantasma de la homofobia sonaron en el pregón del orgullo de las protagonistas anónimas de los 2 párrafos y del resto del mundo. Evidenciando que este año, más que nunca se deben dejar de lado los prejuicios y sentirse orgullo de ser uno mismo.

Jose CUADRADO
Periodista

 

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